Una buena pista... en el papel.

Una de las numerosas ventajas del mountainboard, es la posibilidad que ofrece de practicarlo en cualquier tipo de terreno. Para cambiar un poco de la tradicional montaña, el fin de semana pasado (29/03/14), decidimos practicar el deporte en una pista de BMX, la única del Estado de Puebla, ubicada en el municipio de Cuautlancingo.

Después de haber entrado al recinto deportivo, compuesto de un velódromo, una pista de patinaje de velocidad, y dos canchas de street hockey, nos dirigimos a la pista de BMX.

La pista necesita bastante mantenimiento obviamente, pero está en relativamente buenas condiciones. Sin embargo, se va a requerir bastante tiempo y esfuerzo para dejarla lista para la Olimpiada Nacional a finales de mayo.

Empezamos a rodar allí, lo que es muy distinto al moutainboard en montaña, pero muy interesante. Por ser pista de BMX, existen tramos planos un poco largos para nosotros, que nos hacen perder demasiada velocidad.

La diversión acabó con la llegada del vigilante del lugar quién nos “pidió retirarnos”. Platicando con él aprendimos muchas cosas interesantes, dentro de las cuales, las siguientes:

  • Las mountainboards no pueden usar la pista porque la pueden deteriorar (más de lo que está, me refiero), a pesar de tener llantas del mismo tipo que las bicis.
  • Las BMX tampoco pueden usar la pista (¿Por qué la pueden deteriorar???).
  •  Nadie puede usar la pista.
  •  Después de la inauguración hace cinco años, la pista solamente ha servido para eventos oficiales (máximo 2 al año y contando).
  •  No se ha invertido un peso en el mantenimiento de la pista de BMX en 5 años.
  • Los jugadores de street hockey son los que dan mantenimiento a sus canchas, aparte de pagar una cuota para usarlas.
  • Se proyecta cobrar la entrada a cada persona que entre al complejo deportivo (inocentemente, yo tenía pensado que ya la habíamos pagado con nuestros impuestos).

 

Quizás cansado de nuestras preguntas y de no poder aportarnos respuestas que nos parecían satisfactorias, el vigilante nos aconsejó dirigirnos con el encargado del complejo, que llegaría “tal vez en dos horas”. Obviamente no pudimos hablar con el encargado, y nos quedamos con las siguientes preguntas, pendientes de contestar:

  • ¿Para qué se construye una pista que nadie puede ocupar?
  • ¿Por qué construir algo al cual no se va a dar mantenimiento?
  • ¿Para qué cobrar algo que ya se cobró?
  • ¿Por qué no dejar a los practicantes de BMX y mountainboard difundir la cultura de sus respectivos deportes usando la pista y ayudando con el mantenimiento de esa?


Finalmente nos retiramos del lugar con un amargo sabor a decepción y desperdicio, pero con la esperanza de poder platicar con los encargados y poder influir en sus decisiones de promover o no los deportes alternativos.

Martino